martes, 31 de octubre de 2023

La biblioteca del manglar

  

Hoy, día 24 de octubre, se celebra el día de las bibliotecas. Para celebrar este día tan especial para los libros y toda la comunidad lectora, desde Libros de las Malas Compañías os traemos una entrevista a Ana C. Herreros, en la que nos habla sobre nuestro nuevo proyecto, ¡las bibliopiraguas! Si quieres saber qué son las bibliopiraguas y en qué consiste el proyecto, ¡no te la pierdas!



Pregunta. ¿Qué son las bibliopiraguas?

Respuesta: Una bibliopiragua es una piragua en la que llevamos libros, bien protegidos de la humedad, por supuesto, para dar acceso a los libros a aquellos niños y niñas que viven en las islas del manglar, allí donde no llega la única carretera que recorre la Casamance. Pero una bibliopiragua no es solo eso, es también un espacio compartido, una puerta a otro mundo. Es una forma creativa con la que llevar los libros a todos los rincones del mundo, incluso a aquellos que parecen inaccesibles.



P. ¿Dónde se va a llevar a cabo el proyecto?

R. Nosotras ya tenemos en marcha un proyecto en Oussouye (Usuy), en el sur de Senegal, en Casamance, mediante el cual colaboramos con la Biblioteca de Oussouye, Teba Diatta, financiando con las ganancias de la venta del libro El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la Baja Casamance, clases de alfabetización para las mujeres del pueblo. Y en la Alta Casamance, en Kolda, apoyamos una cooperativa de personas con diversidad, sobre todo mujeres con dificultades motoras o sordas, que han creado una cooperativa de trabajo textil para tener acceso al dinero. Ellas cosen nuestro libro de tela El niño que siempre perdía el bastón. De este libro ya hemos vendido 300 libros. 

En el caso del proyecto de las bibliopiraguas, se llevará a cabo también, en la Baja Casamance, ya que conocemos el lugar y contamos con la ayuda inestimable de una malísima compañía, que fue quien nos llevó a África y quien vive allí apoyando a la biblioteca Teba Diatta. Ella es Fina Hernández, quien se ocupará también de gestionar este proyecto de la bibliopiragua. Sin ella nada de esto sería posible. 



P. ¿En qué consiste el proyecto?

R. Lo fundamental de este proyecto son los libros, sí, llevar la biblioteca a estos niños, pero no solo eso. También queremos ofrecerles una forma segura de transporte, puesto que, como ya he dicho, no hay ninguna carretera que conecte esta zona con el resto de la Casamance; prácticamente están aislados. Por eso vamos a comprar una piragua, que es la forma más cómoda, silenciosa y ecológica de transportarse en un manglar; además, hablamos de una zona en cuya tierra todavía queda alguna mina antipersona, por lo que los caminos del agua son mucho más seguros.

En la piragua, el bibliotecario de la zona contará los cuentos de su tradición oral, acompañado de su ekontin, un instrumento de cuerda parecido a la guitarra pero con una calabaza como caja de resonancia, pero además llevaremos libros, convenientemente protegidos de la humedad en secos barriles de plástico; libros silentes, tan callados como el manglar, libros con pocas palabras, libros con sus cuentos, los que hemos recogido en su tierra, audiocuentos y todo lo que nos acerque a ellos y haga posible su acceso a la biblioteca. Estamos construyendo con el carpintero de Kabrousse unas mini bibliotecas como las que se usan en el sistema Montesori, que dejaremos en cada una de las islas donde haya escuela primaria con libros. Cada dos meses, irá la piragua con el biliotecario, Fina y Pepa, y cambiarán los libros para que los niños y niñas de las islas del estuario del río Casamance tenga acceso a estos libros.

A comienzos de diciembre haremos un viaje a la Casamance con 15 personas que coserán, junto con las mujeres del pueblo, libros de tela en pantalón vaquero reciclado. que recogen los niños y niñas del colegio Trabenco de Leganés. Coseremos juntas dos de sus cuentos: “Yimulimuli y el dragón” y “Mariama y la serpiente pitón”, que se incorporarán al acervo de esta bibliopiragua.




P. ¿A quién va dirigido?

R. Este proyecto no solo va dirigido a los niños y niñas que viven en las islas del manglar, aunque lo hacemos especialmente para ellos; cualquiera puede disfrutar de las bibliopiraguas, desde los más pequeños hasta los más ancianos.




P. ¿Por qué decidisteis realizar este proyecto?

R. Nos dimos cuenta de que no todas las personas tenían acceso a la biblioteca de Oussouye, porque la movilidad es muy reducida en el África rural. Así que decidimos sacar la biblioteca de la biblioteca y llevarla al manglar. Si los lectores no vienen a la biblioteca, la biblioteca ha de ir a los lectores.



P. ¿De dónde surgió la idea para su creación?

R. Hay un montón de iniciativas de bibliotecas sin edificios: los bibliobuses en la España casi vacía, el biblioburro en Colombia… Tenemos una amiga, Alejandra Ardila, que tiene una bibliobici en la Guajira (Colombia), que lleva libros a los niños y niñas wayus. Han leído hasta el Quijote. Y un amigo en Colombia, Andrés Murillo, tiene una carreta literaria, o sea una biblioteca en una carreta. Cada cual traslada sus libros en el medio que tiene, y en Casamance la piragua (busana) es el medio de transporte por excelencia. Por ello, decidimos hacer este proyecto bibliopiragüero.





P. ¿Colaboráis con alguien más?

R. Estamos en red con un proyecto hispanoamericano de bibliobarcos. Marisa Negri teje esta red. Ella gestiona una biblionave en el Tigre (Argentina) la desembocadura del Río de la Plata. En esta red también están un bibliobarco en la isla de Chiloé (en Chile) y una bibliobarca en el Putumayo en Colombia. Es maravilloso trabajar en red. Ahora estamos haciendo juntas un libro sobre términos acuáticos que los niños y niñas escriben y dibujan. Y también vamos a recoger historias del manglar. Estamos que no paramos. Y ahora con piragua, menos.

Elsa Alcañiz Casas





martes, 10 de noviembre de 2020

La novia del mar y otros cuentos de las tribus árabes...



La novia del mar y otros cuentos de las tribus árabes, una recopilación de cuentos recogidos después de la Segunda Guerra Mundial entre las tribus árabes que habitaban el desierto. Suenan, huelen y saben a las Mil y una noches

domingo, 17 de mayo de 2020

Elogio del detenerse

Asegura Pablo d’Ors (en su libro Biografía del silencio) que el valor supremo de nuestros tiempos es sumar, y que nadie nos enseña a restar. Y que la vida es restar, ir dejando pedacitos de ti en el camino para llegar a la resta definitiva, que es la muerte. Esta concepción de la vida es muy oriental pero no olvidemos que los cuentos tradicionales llegan de Oriente, lo mismo que nuestras lenguas indoeuropeas, porque relato y lengua van indisolublemente unidos. Es por ello que, frente a los valores modernos de sumar, ganar, encontrar un tesoro, adquirir, llegar a la meta, los cuentos tradicionales nos enseñan el valor de restar, de perder, de recoger lo inútil, de despojarse, de detenerse. Y así nos enseñan que cuando alguien suma es porque otro resta, que no hay mayor ganancia que perder que perderse, que no hay mayor tesoro que encontrarle valor a lo inútil, que lo único que tienes es aquello que das, y que no hay forma de encontrar el camino si no te detienes. 
            De hecho, en los cuentos tradicionales todo sucede cuando el héroe se detiene, cuando pierde el tiempo, cuando olvida, por un momento, qué lo ha puesto en camino. El héroe se ha puesto en camino, no lo olvidemos nosotros, porque algo ha alterado su equilibrio callado, y se ha echado al mundo a resolver su conflicto y recuperar la armonía, el silencio, pero, para conseguir su meta, habrá de detenerse.
            Ceniciento, el héroe de muchos cuentos noruegos, es el pequeño, el despreciado por sus hermanos mayores, más fuertes y agraciados, el que está lleno de ceniza porque su única ambición es cuidar el fuego, cuidar de los otros. Es un Prometeo del pueblo. Se pone en camino porque su padre lo echa de casa para que vaya a buscar a sus hermanos, que se han puesto en camino para casarse con la princesa y no regresan. No logran su objetivo porque están centrados en la consecución del logro, en cumplir su objetivo. Olvidan el proceso, el camino, se apresuran y no se detienen.  Ceniciento es el único que consigue vencer al troll y consigue el favor de la princesa porque es el único que se detiene a cuidar a los que se encuentra, porque es el único que se olvida de sí y prima el encuentro y la ayuda del otro a su propio interés. Es el único que detenta valores tradicionalmente considerados femeninos, como el cuidado. No olvidemos que los cuentos tradicionales han sido contados sobre todo por mujeres, y los valores que los animan son los femeninos. Es por este cuidar al otro por lo que recibe el saber que le permite vencer al troll y conseguir la dignidad de rey: ser soberano de su vida, que no otra cosa significa ser rey en los cuentos tradicionales.


Ilustración de Theodor Kittelsen para el libro de Asbjornsen y Moe, 
Cuentos noruegos, Libros de las Malas Compañías, Madrid 2016.

            Pero ¿por qué se detiene el héroe? El que se ha puesto en camino se detiene para decidir qué camino tomar en la encrucijada, en el cruce de caminos. El héroe se detiene para elegir. El que busca se detiene en la cabaña de la maga, en lo más profundo del bosque, para recibir alimento de la que sabe, para nutrirse antes de seguir el camino al castillo de irás y no volverás, símbolo de la muerte, de esa muerte necesaria para renacer a otro ser: el hermano pequeño muere y se convierte en rey. La maga ofrece el alimento al héroe como se le ofrecía alimento al difunto: para su viaje al más allá. Solo en la cabaña de la maga se detiene el héroe para recibir el alimento de la magistra, de la maestra.
El que ha dejado su refugio se detiene en el camino: para compartir lo que lleva con quien se encuentra, y este le revelará el secreto. La revelación del secreto es el premio por despojarse de lo que uno lleva para entregárselo a un niño que llora, a una anciana que tiene hambre, a una mujer que pide para su hijo hambriento. El que ha dejado su refugio se detiene para besar a una joven muerta, porque el héroe sabe el valor de lo pequeño, de lo caduco, de lo frágil, de los gestos inútiles, y es capaz de ver grandeza en lo nimio, y es capaz de ver belleza en lo yerto. Lo débil, lo yerto, lo inútil tocan el corazón del héroe y el héroe olvida su tarea, olvida su meta, y se detiene.
            El nómada, el errante, se detiene para recoger objetos en apariencia inútiles, pero que descubrimos tan valiosos como el viaje que ha propiciado su encuentro. Este aprecio por lo inútil es típico de los oficios itinerantes, de los hojalateros, de los buhoneros. Las sociedades sedentarias, que han basado su modo de vida en el tener, no saben apreciar lo inútil y se pierden un tesoro. 
Pero, sobre todo, el que se ha puesto en camino, el que busca, el que ha dejado su refugio, el nómada, el errante, el héroe, se detiene para encontrarse con el otro, con el que lo ayuda o el que entorpece su devenir, pero del que siempre aprende cómo seguir, como regresar al silencio. Porque sin pararse no hay forma de distinguir el camino ni lo que el camino ofrece. Porque sin detenerse no hay forma de encontrarse. 
            El filósofo francés Paul Virilio, en su libro Velocidad y política, plantea que las anchas avenidas de las grandes ciudades han sido diseñadas para favorecer la circulación de los vehículos no para caminar, tampoco para detenerse. En estas superurbes no hay donde encontrarse: no abundan las plazas públicas, los parques, los jardines, porque el encuentro supone pararse, detenerse, y cuando uno se para para encontrarse deja de consumir y la economía se para. Estas ciudades están trazadas con una estética y una ética individualista y puritana basada en el logro individual, en la salvación individual, donde el otro es el peligro, el que dispara y mata, donde no es posible el encuentro, ni la esperanza. Detenerse en la calle, en la plaza, en el jardín es peligroso, porque puede suceder el encuentro, porque puedes descubrir que el otro, como en los cuentos tradicionales, es quien te ayuda y no quien te mata, y ese otro solo puede irrumpir en nuestra vida si nos detenemos. 
Hoy, caminando por una ciudad sitiada por la pandemia, he reparado que solo han abierto las avenidas, las más anchas, para que caminemos rápido, a las horas que nos han fijado, para que no nos expongamos al peligro que es el otro, el que contagia, el que propaga la enfermedad, la muerte. Y también he reparado en que lo primero que se clausuró fueron los jardines, los lugares donde uno se detiene para encontrarse. Todavía siguen cerrados. Los héroes que hemos sobrevivido a la pandemia vagamos perdidos por esas avenidas, apresurándonos para no encontrarnos con el otro, con la muerte, sin detenernos. La anciana maga ha muerto asfixiada en la UCI de un hospital, no es posible abandonar el refugio porque ahora es cárcel, el encuentro no reporta un premio sino la muerte, el nómada ha sido recluido en un barracón público, nada se puede recoger de la calle infectada, no hay tesoro que encontrar cuando nada puedes buscar en esta ciudad que se apresura por las amplias avenidas pero no se encuentra. He llegado a casa y he buscado refugio en mi jardín: un libro de cuentos: un lugar donde detenerme y encontrarme con el otro, con los otros.

jueves, 16 de abril de 2020

Mariama y la serpiente pitón



"Mariama y la serpiente pitón" es un cuento que recogimos en Casamance (Senegal). Fuimos a construir una biblioteca y, como no teníamos libros, prestamos  abuelos. Escuchando a los abuelos, nos dimos cuenta de que su literatura es oral, de que su fértil cultura es oral. Así que escuchamos y escuchamos y recogimos y tradujimos y luego los volví a contar pasándolos por mi corazón, y aquí están. Y este es uno de estos cuentos, que puedes leer en El dragón que se comió el sol y otros cuentos de la Baja Casamance.  

Puedes escucharlo en este enlace:

Mariama y la serpiente pitón (audiocuento)

Y puedes ver el proyecto, escuchar los cuentos en el idioma en que nos los contaron (diola) y comprar el libro aquí:

Serie Negra, Libros de las Malas Compañías

miércoles, 8 de abril de 2020

Cuentos de monstruos comeniños

Muchas veces nos hemos preguntado contarles a los niños cuentos de monstruos devoradores de niños o no contarlos. Es una pregunta de fácil respuesta si se tiene en cuenta al niño o niña, porque los cuentos de seres fantásticos, enormes, peludos y con mucho apetito de infantes suelen ser los preferidos de los niños y niñas. ¿Por qué los gustos de nuestros hijos e hijas difieren tanto de los nuestros?



Los niños viven en el mundo de lo simbólico y ellos saben que ese monstruo no es real, aunque sea verdad, porque verdad es el miedo a ser devorado por nuestros padres y madres. El miedo no está en los cuentos, sino en los niños, y con el cuento descubren que ese monstruo que traga sin masticar (de ahí que algunos se llamen "tragaldabas") puede ser vencido por un niño, como ellos, valiente e ingenioso, como ellos. Porque lo que vence al monstruo es la inteligencia, el ingenio, o el humor. 

Por eso quien vence a otro monstruo devorador: la Cabra Montesina (que a veces adquiere el nombre de Monje Motilón o Cabra Cabresa o Cabra del Cordobán) son las cosquillas, y de nuevo no lo vence la violencia sin las cosquillas de un ser pequeño y femenino. Eso sí, los monstruos se van después de la intervención cosquillosa de la hormiga pero nunca mueren porque los monstruos son una parte de nosotros. 



 Este cuento de Paporco se ha escrito a partir de un cuento tradicional sardo ("Babborco") y cuenta la historia de un niño que vence a un monstruo muy padre (porque los padres y las madres son mucho de devorar a los niños y niñas: sobreproteger es una manera de no dejar ser, de devorar al otro) gracias a su ingenio. Acaba con un recurso típico de los cuentos tradicionales de ir aproximando al monstruo mediante una repetición que va mostrando la progresión de Paporco: 
–Ay, abuela, ¿quién será? 
–Cállate, hijo, que ya se irá.
–Que no me voy no, 
que subiendo el tercer escalón estoy...
Y aquí os dejo un enlace para que escuchéis el cuento contado...

https://www.youtube.com/watch?v=lXcPfdf0E2I&t=31s

domingo, 22 de septiembre de 2019

Una Entrevista en la Revista Contrapunto

Aquí os dejo una entrevista sobre nuestra editorial: Libros de las Malas Compañías. Si queréis saber qué nos alentó a crearla, qué la inspira y hacia dónde camina, no tenéis más que leerla.

https://revistacontrapunto.com/la-literatura-oral-inmortal-y-sin-fronteras-entrevista-a-ana-cristina-herreros/?fbclid=IwAR1VAD0gjCGCtifHIK4ENYm_jbzLoexQbWhbkPjkBH2UebHaXkkQBeQ5Pyc



Paseando por Maputo a la búsqueda de algún cuento que escuchar 
para nuestro libro: Los cuentos del conejo y otros cuentos de la gente albina de Mozambique.

domingo, 18 de agosto de 2019

Colombianismos I. Parque natural isla de Salamanca: Un lugar donde fluir es vital


Salamanca nunca soñó con tener isla, ni mar, ni manglar. Pero todos esos sueños mesetarios imposibles se hacen realidad en América. Hoy he atravesado el Parque natural Isla de Salamanca por la carretera que une Barranquilla y Santa Marta.



La carretera discurre por en medio del manglar, a veces entre el manglar y la playa. Una lengua de tierra artificial se construyó para sostener la carretera y ha provocado que el flujo entre agua salobre y agua dulce se interrumpa y muchas formas de vida hayan abandonado este lugar.





Fluir es vital. Salamanca ya tiene isla, mar y manglar. Ahora quizá sueñe con sirenas.








viernes, 3 de mayo de 2019

Mi abuela es una Mala Compañía

Esta es la entrevista que esta mañana me ha hecho mi nieta Ainara, la niña más bonita y más lista que conozco. Va a ser lo que ella quiera, no me cabe ninguna duda. Os la dejo porque es la entrevista más inteligente que me han hecho jamás.




Mi abuela es una Mala Compañía

Por Ainara Martín 

Ana Cristina Herreros es famosa por ser escritora y fundadora de la editorial Libros de las Malas Compañías. Además, es la mejor abuela de todos los tiempos.

¿Cómo te aficionaste a la lectura?
Tenía dos hermanos mayores y yo era la pequeña, además de chica. Ellos jugaban a cosas de chicos, pero yo jugaba sola. Y para no estar sola, leía. Porque cuando lees, estás acompañada de todos los personajes del libro.

¿Cuántos años tenías cuando quisiste ser escritora?
De niña, con 7 años, escribí mi primera historia. Se llamaba “La gaseosa envenenada”. Le puse unas grapas y lo encuaderné. Ya quería ser también editora por entonces.

¿Qué carrera estudiaste?
Estudié, en la facultad de Filosofía y Letras, Filología: Lengua y literatura española e hispanoamericana.

¿Por qué te fuiste de Siruela?
Porque llevaba 25 años con ellos. Había aprendido mucho y sentía que quería montar mi propio proyecto editorial, caminar con mis pies.

¿A qué viene ese nombre tan peculiar de Libros de las Malas Compañías?
Malas Compañías es un término que utiliza la gente que se cree “gente de bien” para no culparse a sí mismos de las cosas que hacen mal. Malas Compañías son quienes te acompañan, tus cómplices, cuando haces lo que no hace todo el mundo. Una mala compañía es desobediente, y nosotras no obedecemos al mercado editorial, y caprichosa, y nosotras publicamos lo que queremos y cuando queremos. 

¿Qué simboliza el logo de tu editorial?
La llamita es el símbolo del fuego que calienta, del que cocina, y por ello del cuidado. Esa llamita del calor está encima del símbolo del papel impreso. Lo que significa que hacemos libros que cuidan a las personas y a la tierra. 

¿Qué le dirías a todas aquellas personas que quieren seguir tu ejemplo y convertirse en escritores?
Les diría que se tomaran la escritura como un oficio y no como un hobby. Y también que antes de escribir hay que mirar y escuchar.

¿Qué significa “Griott”, que podemos encontrar en tu nombre de narradora?
Es el narrador africano, el que conserva la memoria, el que nos recuerda de dónde venimos, adónde vamos y quiénes somos.

Y ahí va la pregunta del siglo: ¿cuál de los libros que has escrito es tu favorito?
Yo creo que Los cuentos del conejo y Paporco. Los libros son como los amores: los últimos son los mejores.

No le molesto más, que seguro que está usted muy ocupada. Muchas gracias por atenderme.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Mozambique, blanco albino

El año pasado estuvimos en Mozambique recogiendo cuentos de los albinos y de la gente que los rodea, e ilustrando con los niños y las niñas del centro de las Mercedarias de T3 (Matola), de Hakumana (Maputo), del colegio de Massaca (Boane), que financia la Fundación Encuentro, y de la familia de Cristina Magaia en Bobole. 






Nos dimos cuenta de que la gente albina tiene muchos problemas: sobre todo, visión reducida y cáncer de piel por falta de melanina. Pero lo más grave es que son secuestrados porque se piensa que no son personas sino fantasmas, espíritus. La gente no se acerca a ellos porque temen contagiarse y engendrar hijos albinos. Los brujos los codician para hacer amuletos porque creen que sus miembros dan buena suerte. Los traficantes de órganos aprovechan la situación, que ellos alientan porque les reporta grandes beneficios, y los hacen desaparecer, despiezados para el mercado de órganos internacional, reforzando la idea popular de que son espíritus.

Para mostrar y demostrar que no son espíritus sino personas, recogimos sus cuentos porque lo que nos diferencia de otros animales (y de los espíritus) es la capacidad de reír y la de fabular. Recogimos casi 50 cuentos, y de ellos hemos seleccionado una treintena, que Daniel Tornero ya está preparando para que Libros de las Malas Compañías lo publique en su Serie Negra, en el mes de octubre. Se va a titular: Los cuentos del conejo y otros cuentos de la gente albina de Mozambique. 


 




Y es que sobre todo nos contaron cuentos de conejos: un animal que no tiene garras ni dientes ni fuerza, pero que es capaz de sobrevivir en la selva gracias a su astucia. Como la gente albina, o como cualquiera de las personas que hemos visto en Mozambique, o que se pueden ver en cualquier parte del mundo, seres pequeños, blancos o negros, que sobreviven gracias a su astucia.

Este año volví a Mozambique con Kike Carbajal. Visitamos los lugares por donde transité con Daniel Tornero durante septiembre de 2017, y Kike fotografió a las personas que nos contaron los cuentos (un año mayores). Queremos que, además de leer sus cuentos, podáis ver su mirada, su sonrisa, su gesto. Queremos que veáis el lugar donde viven, cómo son sus madres, sus hermanas, cómo se desplazan por la ciudad. Haremos una exposición con todo el material, pero os adelantamos algunas fotos.



Lo más importante del libro o de la exposición es acercaros la realidad de los albinos que viven en esta zona de África. Solo así podremos parar esta brutalidad que los acosa.

jueves, 19 de julio de 2018

Ana Cristina Herreros, un artículo en El País

Hace unos días el diario El País publicó un artículo y  un video sobre mi trabajo en Libros de las Malas Compañías, 
y sobre todo sobre nuestra Serie Negra.

Aquí os lo pincho por si queréis leerlo y verlo:



https://elpais.com/elpais/2018/07/05/eps/1530805974_887030.html

Y también os pincho la página web de la editorial 
donde podéis ver nuestra colección, cómo hacemos los libros 
y qué hacemos con los beneficios de las ventas:





https://www.librosdelasmalascompanias.com/serie-negra



martes, 6 de febrero de 2018


Viaje a la India 





ilustración de Marcos Guardiola de un tuk tuk, el transporte más popular en India.


Del 24 de enero al 2 de febrero regresé a India. Había estado allí hace 20 años, llegué a ver el país y acabé trabajando en un hospital de gente que se muere de la Madre Teresa de Calcuta. Desde entonces no había vuelto a este inmenso país, tan lleno de gente.
El viaje lo organizó Acción Cultural Española y el objetivo era que hubiese presencia de los escritores españoles en el festival de literatura de Hyderabad y en Delhi.





Hacia allí salimos las escritoras Inma López Silva, Mercedes Cebrián, Cristina Sánchez Andrade, Alejandro Palomas, el ilustrador Marcos Guardiola, la gente de ACE, Ainhoa Sánchez y David López del Amo, y yo misma. 



Han sido 10 días de charlas, de risas, de paseos por Hyderabad y Delhi, de encuentros con otros profesionales del sector de India. 




Muchos tesoros hemos encontrado en este viaje: escritores españoles y de otros países que habíamos leído pero que no conocíamos, algunos han acabado siendo (después de una semana intensa) amigos del alma; gestores culturales que operan en otros países, y que ven nuestro trabajo, nuestros libros, con otros ojos; directores y profesores del Instituto Cervantes, que trabajan por la difusión de nuestra fértil lengua; directores de festivales de literatura en India, que afrontan con una enorme creatividad la tarea de difundir la literatura y ampliar el número de lectores; editores indios, interesados en tender puentes culturales entre España e India; profesores lengua y literatura en español que trabajan en universidades indias, lectores de español, alumnos interesados en nuestro idioma y nuestra cultura... gente, en definitiva, con quienes tenemos mucho en común y de quienes tenemos mucho que aprender. 



Regresamos con las maletas llenas de cuanto encontramos en este viaje: proyectos de colaboración entre nosotros y con editores indios, proyectos de colaboración en festivales de su país y en el nuestro. 
Pero sobre todo, partimos escritores, voliemos amigos, y eso es lo que hace que haya un antes y un después de este viaje a la India. 

Si queréis seguir el viaje con más detalle, aquí en este enlace podéis verlo:

https://www.librosdelasmalascompanias.com/single-post/Libros-de-las-Malas-Companias-en-Hyderabad-Literary-Festival

miércoles, 3 de enero de 2018

Sobre el machismo en el lenguaje

Hace unos meses en Orihuela, una maestra me pidió que le explicase si era machista generalizar en masculino, y yo le expliqué la teoría del término marcado. Esta mañana mi amigo Pep Bruno me preguntaba casi lo mismo, así que revisé el texto que había escrito para la gente de Orihuela y se lo envié. Me parece que puede ser interesante publicarlo aquí. En absoluto pretende sentar cátedra sino ser el punto de partida de una fértil discusión. 



Teoría del término no marcado
o neutralización semántica del rasgo distintivo masculino/femenino
a la luz de la lingüística estructuralista


Existe en lingüística, desde el estructuralismo (cuyo padre como bien sabes es Ferdinand de Saussure), la creencia de que el lenguaje se estructura en pares de opuestos (las benditas dicotomías del señor de Saussure). En fonología, que es lo más empírico (por constatable) que hay en la lengua, sordo se opone a sonoro, bilabial se opone a alveolar. Pues bien, en determinados contextos fonológicos estos opuestos neutralizan y aparece un archifonema (el término es de Trubetzkoy, de la escuela de Praga). En este archifonema los rasgos distintivos desaparecen y solo aparecen los rasgos no marcados. Un ejemplo: en posición preconsonántica la diferencia fonológica entre ‘m’ y ‘n’ desparece (la diferencia entre ellas es que la ‘m’ es bilabial y la ‘n’ es alveolar, en el resto de sus rasgos son iguales: nasales y sonoras). En este contexto preconsonántico esto que las distingue desparece y aparece el archifonema ‘N’ (que siempre se representa en mayúscula). La transcripción fonológica de la palabra ‘ambos’ sería /aNbos/ (atención porque la transcripción fonológica sería otra). Pues bien, esta neutralización también sucede en semántica.
 Esta teoría del término marcado la postuló Roman Jakobson y la completó Hjemslev. Y básicamente dice que, cuando usamos el masculino para referirnos a los dos, no estamos omitiendo a lo femenino sino incluyéndolo en lo masculino porque el término puede neutralizar (“neutralizar” significa que la palabra se convierte en un neutro porque pasa a designar a ese término en masculino y femenino) porque lo masculino es el término no marcado (neutro, indiferente o negativo) frente a lo femenino que es el término marcado (con valor, diferenciado o positivo). Lo que estamos expresando al hablar en masculino es que lo diferenciado y pertinente es lo femenino.
            He aquí un ejemplo y su explicación lingüística (desde la lingüística funcionalista, que es la que hoy impera en la Real Academia Española).
Si consideramos la frase:
Ninguno de los asistentes a la reunión de vecinos aceptó la propuesta de los miembros de la comisión
            Vemos que en esta expresión aparece una serie de palabras −las subrayadas– referidas a personas, que expresan género gramatical masculino. Aquí la referencia a la realidad puede ser masculina (a hombres) o masculina y femenina (a mujeres y a hombres) a la vez.
            En este último caso hablamos de neutralización, fenómeno lingüístico que consiste en la suspensión, en determinados contextos, de una oposición funcional existente en la lengua en el plano de la expresión (o forma) o en el plano del contenido (o significado). Aquí estamos con este último plano, pues se trata de una distinción de significado o contenido gramatical: masculino frente a femenino). Aparece el miembro no marcado con el valor neutro o indiferente a los dos miembros de la oposición gramatical.

            Por lo que se refiere a la neutralización, además de la definición y ejemplificación, es necesario mencionar que el femenino es el término marcado de la oposición, el más determinado semánticamente, el término positivo, intenso; frente al masculino, término no marcado, indeterminado semánticamente, término negativo, extenso.
            Esto permite entender que en expresiones como “El alumno tiene derecho a revisar el examen” hay una neutralización de la oposición «masculino / femenino», neutralización por la cual se usa el sustantivo de género masculino para referirse a ambos. Cosa que, en rigor, de ninguna manera equivale a decir que aquí alumno es un sustantivo neutro porque los sustantivos neutros no existen.

Mira lo que dice la RAE en respuesta a una consulta que le hicieron:
Podemos pensar que la Real Academia es machista (dados los pocos sillones que ocupan mujeres) y desestimar su opinión, pero la teoría de la economía del lenguaje es constatable y no se la inventan porque sean machistas. Además, fíjate que otra de las razones que esgrimen es la neutralización.

Mira este artículo a ver si te aclara más. El defensor público de esta postura fue Agustín García Calvo, poco sospechoso de machista: lo echaron de la Complutense en 1965, junto a Tierno Galván y Aranguren, y vivió exiliado en París. Por cierto, que tiene una gramática, Hablando de lo que habla (Lucina, Zamora, 1989), por la que recibió el premio nacional de ensayo en 1990, a la altura de Chomsky:

Y aquí hay una explicación desde la lógica (por si el lenguaje de la teoría de conjuntos te resulta más clara)


            En fin, que espero no haberte liado más. En lo que a mí respecta, esta discusión me parece absurda y creo que nos aparta de la verdadera lucha contra el machismo, que es otra. Es como si de pronto se nos dijera que la sicomotricidad es facha porque casi todos somos diestros y la mano que más usamos es la derecha. O que ser diestro es estar a favor de los toros. En definitiva, un absurdo que a nada conduce. Eso sí, mientras nuestro discurso se vuelve más y más farragoso, nuestros actos (que es lo importante) van por otro lado. Yo, por mi parte, hablo en femenino cuando quien tengo delante es mayoritariamente femenino. Pero, como te decía, el habla, lo oral es otra cosa: materno, femenino, como la lengua materna. Frente al lenguaje, lo escrito, lo normativo, que es paterno y masculino. ¿Y esto quiere decir que sea machista? Confundir ‘masculino’ y ‘machista’ es lo que está, creo yo, en la base de este tipo de discusiones. Pero esto es otra cuestión.